domingo, 17 de octubre de 2010

El fin de una amistad

Hace más de 30 años, en medio de una exhibición privada de cine, el escritor Gabriel García Márquez se acerca a su gran amigo, el también escritor Mario Vargas Losa, este le propinó un puñetazo en el rostro y García Márquez calló al suelo. Así, se puso punto final a una de las amistades más fructíferas de la historia de la literatura.
En 1967, durante la entrega del Premio Rómulo Gallegos a Mario Vargas Llosa, ambos se conocieron. Así, el escritor peruano y el colombiano empezaron una estrecha amistad que, incluso, llevó al colombiano a convertirse en el padrino del segundo hijo de Vargas Llosa.
Las desavenencias entre el escritor Mario Vargas Llosa y su segunda esposa, su prima, Patricia Llosa, tuvieron la culpa del enfrentamiento que significó el fin de su amistad con el también escritor Gabriel García Márquez.
Ambas parejas vivían en París, y los García Márquez trataban de mediar en los problemas de los Vargas Llosa con las confidencias del escritor peruano. La pareja se reconcilió y Mario Vargas Llosa se enteró que sus secretos habían sido revelados. Ante esto, lo único que podía sentir era una gran ofensa departe de su amigo Gabo.
Poco después, ambos se encontraron en una exhibición privada de cine. Gabriel García Márquez se acercó a su viejo amigo y con una sonrisa y los brazos abiertos dijo: “¡Mario…!”. De pronto, antes de poder terminar su saludo, Vargas Llosa le respondió con un golpe seco en el ojo izquierdo. Gabriel cayó sobre la alfombra y su rostro estaba completamente bañado en sangre, levantó la mirada hacia Mario sorprendido, y este sólo le dijo: “Por lo que le hiciste a Patricia”.
A los dos días, un 14 de febrero de 1976, el agredido escritor fue a la casa del fotógrafo Rodrigo Moya en la colonia de Nápoles de México y le dijo: “Tómame una foto, quiero una constancia de mi agresión”.  Moya accedió, pero no sin antes preguntar: “¿Qué te paso?” Sin embargo, el escritor lo evadió y sólo le llegó a decir que se debía a sus diferencias, pues él era de izquierda y Vargas Llosa de derecha.
García Márquez le dijo: “Quédate con las fotos y envíame las copias”. Moya las guardó por 30 años.
Pasado ese tiempo, en el 2007, el diario mexicano La Jornada publicó en el cumpleaños número 80 de Gabo, dos fotos en las que se pueden ver el rostro de Gabriel García Márquez con la marca del golpe que le dio Mario Vargas Llosa en la parte izquierda del rostro, aquel golpe que le dio fin a la amistad de ambos ganadores del premio Nobel.
Junto con las imágenes, el fotógrafo Rodrigo Moya relata las circunstancias en las que se tomó la foto con un artículo que se titula “La terrífica historia de un ojo morado”.
Más de treinta años después de ese episodio, la edición especial de Cien años de soledad, editada por Alfaguara y la RAE, verá la luz con un prólogo que escribió Vargas Llosa en 1971. Con la esperanza de muchos, dicho prefacio supone la reconciliación entre los escritores más representativos del “boom latinoamericano”.