Lori Berenson estaba realizando trámites consulares en la embajada de Estados Unidos cuando su esposo y abogado, Aníbal Apari, le dijo que la Sala Penal Nacional había decidido anular su libertad condicional. Preocupada y con el peso de ver su lograda libertad condicional frustrada, la ciudadana norteamericana no tuvo más que resignarse, cargar a su pequeño hijo y entregarse.
Su esposo dio a conocer a la prensa que se encontraba fuera de la embajada que Berenson había tenido que ser fuerte y ponerse en manos de la justicia. Es así que los agentes ingresaron a la sede para trasladar a la ex emerretista, con bebé en brazos y bajo el acoso de la prensa, a la Sala Penal Nacional en una camioneta azul y, luego, a la carceleta del Palacio de Justicia.
Berenson, de 40 años, había sido excarcelada a fines de mayo, luego que la jueza Jessica León consideró que se encontraba apta para reintegrarse en la sociedad, y que podía cumplir los cinco años que le quedaban de condena en libertad condicional, lo cual despertó un fuerte rechazo de la sociedad peruana. Sin embargo, cuando la Sala Penal Nacional escuchó la argumentación del procurador antiterrorismo, Julio Galindo, anuló el fallo de León, debido a que la defensa no cumplió con informar oportunamente a la policía sobre el domicilio que tendría Berenson estando en libertad.
Apenas se supo del fallo, la policía judicial se dirigió a la vivienda que ocupaba Berenson en el distrito limeño de Miraflores, pero ella no se encontraba ahí. Entonces, la prensa se sumergió en una intensa búsqueda, llegando a la embajada de Estados Unidos en Lima, donde se creía que se encontraría a la ex terrorista pidiendo asilo.
Sin embargo, las dudas de su paradero cesaron cuando su esposo salió de la embajada para informar que su cliente “no se ha fugado del país” y que, aún estando en desacuerdo con la resolución de la sala, se ha puesto a derecho.
Posteriormente, Berenson fue trasladada, inicialmente, hacia la Sala Penal Nacional y, luego, a la carceleta ubicada en el jirón Azángaro, en el Centro de Lima, resguardada por agentes de la Sub Unidad de Acciones Tácticas (SUAT).
Lori Berenson fue detenida el 30 de noviembre de 1995 a la salida del Congreso peruano, al que había ingresado con una credencial falsa de periodista en compañía de Nancy Gilvonio, la esposa del cabecilla del MRTA Néstor Cerpa. Las dos habían entrado para observar los sistemas de seguridad del edificio y conseguir información sobre los legisladores, con el fin de preparar un asalto al parlamento.
Un día después de su detención, la Policía desbarató un plan del MRTA para ocupar el Congreso, tomar a parlamentarios como rehenes y exigir su canje por los cabecillas presos del grupo revolucionario.
En 1996, un tribunal militar la sentenció a cadena perpetua, pero ese fallo fue anulado en el 2000, en cumplimiento de una resolución de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que consideró que se violaron sus derechos cuando fue detenida y juzgada durante el régimen de Alberto Fujimori. Más adelante, el 20 de junio del 2001, tras un nuevo juicio civil, fue sentenciada a 20 años de prisión.

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